Hablar de propósito es hablar de la razón de ser de una profesión.
Toda profesión sanitaria necesita una sólida base técnica, pero también un propósito que la sostenga. En la higiene bucodental, ese propósito se manifiesta cada día en muchos pequeños —y grandes— gestos: en la prevención, en la educación para la salud, en el cuidado cercano, en la atención personalizada a cada paciente y en la responsabilidad con la que ejercemos nuestra labor. Ser higienista dental no es solo desempeñar una profesión; es asumir un compromiso con la salud y con las personas.
Ese compromiso se fortalece aún más cuando se comparte. Porque una profesión como la nuestra también se construye desde la colaboración entre profesionales, desde la confianza, el respeto y el aprendizaje mutuo. Avanzamos más y mejor cuando trabajamos juntos, cuando nos reconocemos como parte de un mismo colectivo y cuando entendemos que el éxito de uno también contribuye al crecimiento de todos.

En este sentido, me gusta pensar que esta publicación es un punto de encuentro entre compañeros de profesión y un espacio de colaboración con otros profesionales. En la elaboración de sus contenidos participan tanto higienistas dentales como otros expertos que, de manera desinteresada, comparten con nosotros sus conocimientos y su experiencia profesional. Precisamente en este número, una experta en la materia nos habla del «ikigai», ese propósito que da sentido a lo que hacemos.
El mes pasado entregamos los Premios Marisa Casares de la revista. Cada persona premiada representa una forma de entender esta profesión desde el compromiso, la pasión, la curiosidad y el deseo constante de avanzar y crecer profesionalmente. Con estos premios no solo reconocemos méritos; también ponemos en valor aquello que inspira nuestra profesión: la entrega, la excelencia, la vocación, la humanidad y la capacidad de construir en común.

Porque en la vocación, en el trabajo compartido y en el orgullo de pertenecer a esta profesión encontramos también nuestro «ikigai».
Por todo ese trabajo compartido, quiero agradecer a todas —sí, en femenino, porque en esta ocasión todos los contenidos han sido creados por mujeres— las que habéis hecho posible que este número de abril cuente con unos apartados tan interesantes.





















