Expertos en falta de tiempo

“No tengo tiempo”, “No me da tiempo”, “Me falta tiempo” se han convertido en algunas de las frases que habitualmente escuchamos asociadas a un estilo de vida frenético. A las múltiples responsabilidades profesionales y personales que tenemos se une un entorno cambiante, con demandas que en ocasiones sobrepasan el volumen y el ritmo que nuestro cerebro es capaz de asimilar.

Como dice el dicho, “la mala noticia es que el tiempo vuela, la buena noticia es que tú eres el piloto”. Si quieres coger mejor las riendas de tu tiempo y sentirte más dueño de las acciones que llevas a cabo en tu tiempo de vida, hay algunas máximas que es bueno recordar:

  • El tiempo en sí no tiene valor, tiene valor lo que hacemos con él.
  • No podemos controlar el tiempo, podemos controlar lo que hacemos con nuestro tiempo.
  • Para decir “sí” a actividades importantes hay que decir “no” a otras actividades

El tiempo es como el dinero, se puede gastar bien o se puede gastar mal.  Y ahí radica una de las distinciones básicas y claves para coger las riendas del tiempo. Urgencia e Importancia son los dos ejes sobre los que pilotan las actividades que llevamos a cabo en nuestra vida.

Stephen Covey nos regaló hace tiempo una definición muy clara de los dos factores. La Urgencia tiene que ver con actividades que requieren atención inmediata, cuya fecha límite está próxima a vencer; las actividades urgentes actúan sobre nosotros. La Importancia tiene que ver con los resultados, si algo es importante realiza una aportación a nuestras metas. Las actividades importantes requieren más proactividad.

Hacer un listado con las actividades que habitualmente llevas a cabo durante la semana y situarlas en el cuadrante que resulta del cruce de los dos ejes es un ejercicio sumamente clarificador. Te invito a hacerlo, te llevará unos minutos y te dará una idea clara de cómo es la gestión de tu tiempo.

En nuestro día a día, en nuestras relaciones laborales, los términos de urgencia e importancia se utilizan en ocasiones de forma confusa, haciendo que vayamos con la sensación, a veces no es una sensación, de ir apagando fuegos, estresados, encerrados en el cuadrante I.

Empezar a coger las riendas de nuestro tiempo pasa por organizarnos en el cuadrante II, realizar una planificación de todas aquellas actividades que podamos agendar con cierta previsión y aplicar el autocontrol y la autodisciplina para, siendo flexibles, cumplir con aquello que nos hemos propuesto.

En el intenso estilo de vida que llevamos muchos de nosotros, no podemos olvidarnos de mencionar lo interesante de llevar a cabo una reflexión más: identificar cuáles son las circunstancias que suceden a nuestro alrededor y que nos roban tiempo y energía para lo importante, los llamados “Ladrones del tiempo”. No se trata de eliminarlos, muchas veces no es posible. Ser consciente de cuales son sí puede permitirte hacer algo para gestionarlos de forma más beneficiosa para ti. Piensa, por ejemplo, en todos los hábitos, o malos hábitos, relacionados con la tecnología. Estas a un click de distancia de minimizar su impacto.

El tiempo cambia las cosas, eso dice la gente. No es cierto. Hacer cosas cambia las cosas, no hacer nada, deja las cosas exactamente como están. Quizás ya sepas o te hayas dado cuenta que gestionar el tiempo tiene que ver, sobre todo, con la gestión de uno mismo.

Lola Sánchez

Facilitadora en procesos de cambio

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